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dios é interpretaciones para poblar la corte de pensionistas irresidentes de mal ejemplo, y cargados de los beneficios mas pingües de la Iglesia.

14. Mi designio al contraer estas observaciones no se dirige a reparar ahora tan perjudiciales prácticas, sino solo á dar a conocer con su existencia impunemente autorizada el carácter servil y parcial de los novadores, los

que vendidos sin pundonor al dominio temporal, jamás han tenido espíritu religioso para represen, tar contra ellos al Gobierno, segun debieran si les animase el celo por la Iglesia. Pero como su intento nunca se ha dirigido á tan noble y loable fin, sino á desconceptuar con sus exageraciones la influencia de la Santa Sede, han

guardado un profundo silencio sobre los beneficios, pensiones, prestameras, &r., de provision de la Corona, y han supuesto, faltando abiertamente á la verdad, que las regalías se hallan ofendidas en el concordalo, sin duda por el dolor que les causa ver en todo su contesto constagtemente reconocida la autoridad suprema de los Papas. Dígase de una vez, este es el gran defecio del concordato para los novadores y revolucionarios, porque como su infernal sistema se proponia extinguir los conventos, apoderarse de sus rentas y profanar el sagrado nombre de la religion, emplazando el arreglo de la Iglesia ante sus juntas clandestinas, convenia inbibir la intervencion del Sumo Pontifice, y sustituir en su lugar los emisarios de sus abominables logias, con cuya fatal-medida, llevada á efecto

en castigo de nuestros enormes pecados, despues de estar atronando con el nombre de regålías han perdido enteramente el real patronato; siendo de notar que conjuraron este fatal: golpe á la Corona sin advertir siquiera su peligro, pues acaso

hasta
que yo

lo denuncio á su animadversion no habrán tenido ojos para ver, valiéndome de la frase de Isaías, que el real patronato feneció en América por un efecto de los anatemas impuestos en los Cánones á los que violan los templos, conventos, &c., y se a poderan sacrilegamente de las obras pias.

Bien sé lo que refiere la historia de la revolucion americana acerca de Montevideo, Colombia, el cura Hidalgo, los ingleses, &c., &c.; pero por ventura, ¿las relaciones de Jenofonte, Herodoto, Quinto Curcio, Josefo, &c., &c., instruyéndonos de los sucesos políticos que abrazan sus elegantes libros, se oponen al cumpli. miento de las divinas Escrituras

que

los habian anunciado? A mí como Obispo no me atañe investigar el origen primitivo de las revoluciones de los reinos, pero si aplicar los sagrados Cánones á los acontecimientos que han ido sobrevi. niendo en pos de aquellos atentados. El analema fulminado por la Iglesia á los sacrilegos usurpadores de sus propiedades debia cumplirse necesariamente mediando la palabra infalible del Señor. Según el derecho canónico, todo patrono incurso en excomunion mayor queda prirado en el mismo hecho del derecho de presen. sin escepcion ninguna de personas,

de

lar,

cuerpos,

de comunidades, ciudades, provincias, &c. : de lo que se infiere, que habiendo decretado la nacion junla en Cortes la extinción de los conventos y apropiacion de los bienes eclesiásticos, incurrió en el anatema y decayó del derecho de presentacion. ¿Y quién, me preguntarán, ha de dar la ley å una nacion? ¿Y quién, responderé, suscita duda sobre la omnipotencia del divino esposo de la Iglesia ? Yo no aseguraré que las Américas se sublevasen con tal premeditacion, pero

lo
que

me parece indisputable es que de sus resultas se encontró imposibilitada la nacion de presentar en adelante. En vano los Sumos Pontífices, solicitos de la paz y el lustre de la gran monarquía espaprolongaron el reconocimiento de

aquem llas repúblicas democráticas, suspendiendo la provision de los Obispados por espacio de treinta años: el anatema a los ojos de Dios ha sido irrevocable, y la España no ha vuelto nunca á nombrar despues para las opulentas mitras de Méjico, Lima, ni ninguna de las cincuenta y tantas sillas de su antigua provision. ;0 patria mia !... Y obsérvese: la oposicion al Papa de las Cortes despojó á la nacion de aquel incomparable patronato ; pero las república's americanas, disolviendo su vínculo con la matriz, le estrecharon con la Santa Sede. ¡Qué admirable madre que engendra tal progenie! Esto ha pasado y no lo han visto los profanadores de la Iglesia ;.y continuando en la misma obcecacion, no advierten tampoco ahora, que habiendo in

ñola,

currido en nuevos anatemas acabarán de perder el patronato, real, primero el de la Habana, Filipinas, y despues el de la península, si no retroceden pronto de su carrera sacrilega; por cuanto ó la España ha de despeñarse en un completo cisma,

y

entonces terminará el patronato en realidad, ó conservándose católica no aceptará ningun nombramiento eclesiástico procedente de un Gobierno anatematizado.

15. Gracias a la Providencia, la piedad y fortaleza con que ha resistido V. M. dar su sancion al profano proyecto

de las Cortes, llamado arreglo del clero, escusando el último y doloroso estremo, ha libertado á la Iglesia de una persecucion inevitable, que arrastrando en pos de ella la pérdida del real patronalo, estoy seguro sin embargo de que no la hubiera mancillado con el cisma, pues el obispado español, firme en los principios que profesa, pasaria antes por los destierros, estrañamientos, las cárceles у

el martirio, que prestar su consentimiento a la arbitrariedad incompetente de las Corles. Lo primero, es decir, la pérdida del real patronato, consta de la doctrina espresa del derecho canónico, corroborada con las leyes patrias y Concilios nacionales, todos conformes en demandar como indispensable la profesion de la fe católica de los reyes y obediencia á la Santa Sede para ejercer tan gloriosa prerogativa; y lo segundo, á saber, la impotencia del Gobierno en orden á consumar un cisma en nuestra Iglesia, se deja percibir muy facilmente profundizando

el caracter del obispado español, mas diferente de lo que muchos imaginan del que formaba la Iglesia galicana al tiempo de estallar su revolucion. No obstante, como un trastorno nuevo producido por los tumultuarios pudiera eclipsar el ascendiente venturoso de V.M., y sustituyen. do a su vez el influjo de las logias dar lugar á repetir tentativas semejantes bajo el pretesto de disciplina esterna; alta policia, cabeza de la Iglesia , me permitirá V. M. que, cumpliendo la reserva que me hice sobre el punto hablan. do de las regalías, tome en consideracion ahora estas voces capciosas de que se valieron los revoltosos para conmover otras naciones, é introducir en Francia la apostasía y el cisma, y haga ver al mismo tiempo lo inaplicables que son á nuestra nacion tales ideas, por la diferencia notable que distingue á nuestra Iglesia nacional de la galicana de aquella desgraciada época; diferencia que espondré sucintamente, aunque no tanto que sacrifique las pruebas conducentes á su ilustracion, y mas amenazándonos siempre muy de cerca el abominable y pertinaz sistema de acomodar la constitucion civil del clero de Francia, aborto del ateismo, á la católica España.

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