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habia instituido en época anterior dos aniversarios especiales sobre la hacienda, i uno sobre la casa; i que estos tres principales debian deducirse del valor del mayorazgo.

En cambio, agregaba a las propiedades vinculadas el menaje de la casa, i los objetos de plata que siguen: dos azafates, dos candeleros, un calentador, una mancerina, una bacinica, una palmatoria, un sahumador; i, ademas, una cajuela con cantoneras de plata, una alfombra tejida en Londres, un petate fino i otro comun.

Los sucesores en el mayorazgo estaban obligados a usar los apellidos de Aguila i Rojas (1), con las armas i blasones correspondientes; i a mandar decir todos los años veinte misas rezadas, por la limosna de ocho reales cada una, en beneficio del alma de la fundadora, de su padre, de su marido i de los parientes mas inmediatos.

Doña Rosa de Rojas i Cerda sobrevivió mui poco tiempo a la institucion del vínculo; e inmediatamente empezó a poseerlo don Francisco de Paula de Herrera i Rojas (2).

Este personaje ejerció las funciones de alcalde ordinario del cabildo de Santiago en los años de 1794 i 1775.

(1) La estancia de la Angostura de Paine lleva hasta hoi el nombre de Lo Aguila; pero los poseedores del vinculo no han usado este apellido en su firma ordinaria.

(2) Despues del fallecimiento de la señora Rojas, se presentó a la justicia protestando contra la fundacion del mayorazgo el español don Eujenio de Olmedo i Castillo, marido de una hija natural de don Antonio del Aguila, llamada doña Maria Rosa Aguila i Márquez, la cual reclamaba alimentos de la sucesion de su padre; pero, aun cuando en el curso del juicio llegó a Chile carta de lejitimacion concedida por el rei, la audiencia no dió lugar a la demanda. Este curioso espediente se halla en el volúmen 134 del archivo de aquel tribunal.

Su hijo mayor, don Francisco Rafael, contrajo matrimonio con la señora doña María Mercedes Martínez i Jaraquemada, hija de don Francisco Martínez de la Torre i de doña Paula Jaraquemada i Alquízar.

La suegra de don Francisco Rafael era una señora mui distinguida, a quien dedicó don Domingo Faustino Sarmiento una entusiasta necrolojía, publicada en Santiago, en el diario La Civilizacion, números de 1.° i 2 de octubre de 1851 (1).

Doña Paula Jaraquemada habia nacido un año despues de la espulsion de los jesuitas; habia contraido matrimonio con Martínez de la Torre en 12 de agosto de 1793 (2); i habia muerto en el mes de setiembre de 1851, pocos dias antes de que tomara el mando el presidente don Manuel Montt, a quien ella profesaba afecto de madre (3).

En el artículo mencionado, Sarmiento se complace en referir que esta heroica señora prestó ausilios efectivos a San Martin ia su ejército, en su hacienda de Paine (4), despues de la derrota de Cancharrayada.

Don Francisco Rafael de Herrera i Rojas fué sepultado en el Cementerio Jeneral a 8 de octubre de 1833 (5).

Su hija Emilia, que heredó el mayorazgo, i cuyas virtudes cívicas hacen recordar las de su respetable abuela, debia contraer matrimonio con un nieto de don Mateo

(1) Puede leerse en el tomo 3.0, pájina 331 i siguientes, de las Obras de Sarmiento.

(2) Archivo parroquial del Sagrario.

(3) La señora Jaraquemada habia otorgado su testamento ante Agustin Diaz en 15 de diciembre de 1823.

(4) Esta propiedad estaba próxima a la hacienda de Lo Aguila. (5) Archivo del Cementerio.

de Toro Zambrano, don Domingo José de Toro i Guzman.

A la señora Herrera de Toro le tocó esvincular las propiedades, de acuerdo con la lei de 1852; e impuso a censo sobre fincas seguras la cantidad de 121,875 pesos, al cuatro por ciento anual (1).

(1) En estas actuaciones la señora Herrera agregó a su apellido paterno los de Aguila i Rojas, cumpliendo así la voluntad de la fundadora del mayorazgo.

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MAYORAZGOS

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