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La cuestion que ahora se ventila entre el g bierno Imperial y el de la República Argentina, se pue le reducir á breves tèrminos, que es necesario precisar desembarazindose de mil incidentes, para que la discusion convenza é in duzca á los dos gobiernos al acuerdo que es ligno de ellos y que altamente reclaman la humanidad, la civilizacion de nuestro siglo, y lo; grandes intereses que se ligan á sus be. névolas relaciones.

La cuestion actual consiste en saber si los aliados pueden hoy tratar separadamente con el Paraguay; si el Brasil tuvo razon suficiente para adoptar ese arbítri); si en sus arreglos el Imperio hirió los derechos ó los intereses lejítimos de sus aliados, ó violó alguno de los compromisos de la alianza; y finalmente, cual es la inteligencia del artículo 16 del Tratado del 1.° de Mayo, relativo á límites y del art. 17 que establece la garantia reciproca de las aliados para lo que fuese ajustado con el vencido de conformidad con el mismo tratado.

Examinemos cada uno de esos puntos, en vista de los derechos convencionales de los aliados, y entonces veremos si en los hechos se han observado plenamente los principios establecidos.

El abajo firmado reconoce, como el Sr. Tejedor, que el tratado de 1.° de Mayo contiene estipulaciones referentes al periodo de la guerra, y otras que se refieren a la paz. Hasta el artículo 7.o del tratado, trataron los aliados de los deberes y derechos recíprocos durante la guerra ; en los artículos siguientes, establecieron las reparaciones que les serian debidas por el Paraguay despues de vencido, y las garantías de su paz futura con esta nacion vecina, que tantos obstáculos ponia á la navegacion y al comercio, que disputaba territorios a que no tenia derecho, y por su política atrasada y ambiciosa provocó una guerra de las mas desastrosas.

Durante la guerra, conviene por su parte el Dr Tejedor que era espresa la prohibicion de tratar alguno de los aliados separadamente con el enemigo, porque asi lo declara positiva y terminantemente el articulo 6 del tratado de 1o de Mayo; pero, entiende que la misma prohibicion es esten. siva á los ajustes definitivos de paz, aun cuando ella no es. té espresa del mismo modo.

El abajo firmado cree que, si el pensamiento de los alia. dos fuese ampliar aquella restriccion a los ajustes que aj fin tendrian que celebrar necesariamente con el vencido, ese pensamiento se manifestaria con la misma evidencia y claridad con que lo vemos declarado en relacion á las hipótesis del articulo 6.o Pero, acompañemos a! Sr. Ministro en su demostracion, arrancada de la fraseolojia empleada en los diversos articulos del pacto de la alianza.

Por el artículo 8.", dice S. E., son los aliados quienes se obligaron á respetar la independencia, soberanía é integridad del Paraguay.

El artículo 11 habla de ajustes que los aliados harán, y no solamente uno de ellos, con el nuevo Gobierno del Paraguay respecto de la libre navegacion de los rios.

Por el artículo 13, son los aliados quienes deberán nombrar oportunamente Plenipotenciarios para la celebracion de los ajustes, convenciones y tratados que se tengan que celebrar con el Paraguay

Segun el artículo 14, pueden los aliados y no solamente uno de ellos, exijir al vencido el pago de los gastos que les hubiesen ocasionado la guerra, y la indemnizacion de los daños y perjuicios públicos y particulares.

Son los mismos aliados, continúa S. E., que segun el art. 16, deben exijir del Paraguay que celebre con los respectivos gobiernos tratados definitivos de paz.

Finalmente, con los aliados quienes en virtud del art. 17,

se garanten recíprocamente el fiel cumplimiento de las convenciones, ajustes y tratados que celebrasen con el vencido.

De la palabra-aliados-usada en estos y en otros artículos del tratado de 1.° de Mayo, deduce la nota argentina que los aliados no pueden procedler sinó conjuntamente para la realizacion de los derechos que se garantieron con relacion al vencido. Pero el engaño es evidente.

El Sr. Tejedor confunde el fin con los medios, la igualdad de los derechos reconocidos por el tratado de 1.9 de Mayo con la accion conjunta de los aliados, que, puede decirse, que podria ser preferida si fuese posible, pero que no es indispensable ni necesaria para la garantía recíproca de lo pactado conforme al tratado de alianza.

El tratado de 1o de Mayo, estableciendo derechos comunes á los aliados y deberes reciprocos, no podia dejar de referirse á todos como á cada uno de ellos. La forma de la Degociacion ó el procedimiento de esta, es cosa diferente, quedó al arbitrio prudente y esclarecido de los interesados.

Así lo previó muy sabiamente el artículo 10 que establece testualmente: «Convienen entre sí las altas partes contratantes que las franquicias, concesiones y privilegios que obtengan del Gobierno del Paraguay han de ser comunes á todos ellos, gratuitamente si fueren gratuitas, y con la misma compensacion o equivalencia, si fuesen condicionales.,

No puede descouocer el Sr. Tejedor, que su interpretacion que no admite sinó negociaci nes conjuntas, era contrariada por el artículo 16, donde espresamente se habla de los tratados de límites (los del Brasil y de la República Argentina) lo que indica dos actos necesariamente distintos. Pero, observa S. E. que aquí la nota brasilera confunde la forma con el fondo de la cuestion; los actos pueden ser separados, sin que la negociacion deje de ser colectiva.

El abajo firmado no contesta la diferencia que en estos términos establece el Sr. Ministro, pero eso prueba que S. E. consideraba la solaridad de los tratados de tal modo, que negaba aquello mismo que establece espresamente el artículo 16.

Si la separacion de los actos no escluye la garantía recíproca, como es indudable, la cuestion es solo de forma, y debe reconocerse que la negociacion separada del Brasil en nada altera las obligaciones recíprocas de los aliados, cuando es igualmente cierto que nada exigió del vencido que no estuviese autorizado por el tratado de alianza y por los derechos de soberanía inherentes á cada una de las partes contratantes.

El señor Tejedor no distinguió las obligaciones que contrajeron entre sí los aliados, y que no dependen de arreglos con el Paraguay, de las que el tratado impone á este como derecho de los belijerantes vencedores. Fué así que S. E. citó el art. 12 como prueba de que los aliados no pueden tratar separadamente con el Paraguay.

He aqui el testo del art. 12:

«Los aliados se reservan combinar entre sí los medios mas apropòsito para garantir la paz con la República del Paraguay, despues de derribado el Gobierno actual.

En los artículos de la alianza se trata de acuerdo entre los aliados, para adoptar cualesquiera otras garantias que pudieran ocurrirseles fuera de las previstas ó espresas en el mismo tratado, à fin de asegurar su paz futura, con el Paraguay. ¿En qué perjudicó ese acuerdo eventual la negociacion separada del Brasil y de lo cual nada se dijo en las conferencias de Buenos Aires ni en las de la Asuncion?

La garantia recíproca del artículo 17 para los ajustes que fueron celebrados con el Paraguay, de conformidad con el tratado del 1°. de Mayo, es otra estipulacion privativa de los al iados, que tanto subsiste por una negociacion conjun

e

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ta como de otro molo. ¿Cuál de los aliados negó la existencia y valor de esta garantia entendida en sus precisos términos?

No desconoce el gobierno imperial que la negociacion cenjunta para el instrumento general de paz, que podia constituir un tratado comun, como se ajustara en las conferencias de Buenos Aires, fuese preferible; pero no se deduce de la mayor conveniencia de esa forma de negociacion el carácter de única admisible, y menos su aplicacion á to. dos los ajustes de los aliados.

Hay por cierto en el tratado del 1.° de Mayo, disposiciones que no podrian ser bien desarrolladas y que podrian aun ser mal interpretadas, si no hubiese acuerdo prévio. Felizmente, sin embargo, este acuerdo se dió en las conferencias de Buenos Aires, cuyos protocolos están impresos y el abajo firmado ya demostró en relacion los artículos 12 y 17, y lo demostrará en relacion á los otros citados; que el Plenipotenciario brasilero respeto perfectamente quel acuerdo, siendo destituidas de fundamento y sobremanera injustas las observaciones que en sentido contrario se leen en la nota argentina. • La falsa luz bajo la cual los actos del gobierno imperiaj han sido vistos y apreciados en la República Argentina, no han producido otro efecto sinó poner en mayor relieve la buena fé y la legitimidad del procedimiento del Brasil.

El Sr. fejedor piensa que hubɔ violacion del tratado del 1.° de Mayo en sus artículos 14 y 15, porque el Brasil estipuló solo por sí la indemnizacion que le compete por los gastos de la guerra, daños y perjuicios del Estado y de los particulares.

La evidencia de lo contrario resulta de aquellos mismos artículos, del acuerdo prévio de los aliados, y de lo que se estipuló entre el Brasil y el Paraguay.

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