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propasara á hacer otras leyes, el rey inmediatamente despues de su advenimiento tendria derecho de desecharlas; porque las palabras anarquía y leyes se excluyen recíprocamente; y todo cuanto se hizo eti la primera situacion no puede tener mas que un valor momentáneo y de pura circunstancia.

Si hallase el rey que se habian hecho varias cosas segun los verdaderos principios de la constitucion; podría dar la sancion á aquellas disposiciones, que serian leyes obligatorias hasta para el rey, que es sobre todo en e-to imagen de Dios sobre la tierra; porque segun el bello pensamiento de Séneca, Dios obedece á leyes; pero á leyes que él ha hecho. Y en este sentido podria decirse que la ley es superior al rey, como el concilio es superior al Papa; es decir, que ni el rey, ni el soberano pontífice pueden revocar lo que se ha hecho parlamentaría y conciliarmente, esto es, por ellos mismos en parlamento y en concilio: lo que lejos de debilitar la idea de la monarquia, la completa por el contrario y la eleva al mas alto grado de perfeccion, excluyendo toda idea accesoria de arbitrariedad ó de versatilidad.

Hume ha hecho una reflexion bárbara acerca del concilio de Trento; pero que merece con todo tomarse en consideracion. «Es el único concilio general, dice, que se ha celebrado en un siglo verdaderamente ilustrado y observador; pero no hay que espera otro hasta que la extincion del saber y el imperio de la ignorancia preparen de nuevo el género humano para estas grandes imposturas (i).

(I) le it the onlr, ffeneraleouncil (ofTrent), which has bttu

Separando de este pasaje el insulto y el tono chocarrero que no abandona jamás el error (1), queda algo de verdad: cuanto mas ilustrado esté el mundo, menos se pensará en un concilio general. Veinte y uno ha habido en toda la duracion del cristianismo, lo que viene á dar casi un concilio ecuménico cada 86 años: pero se ve que hace dos siglos y medio que la religion se pasa sin ellos, y no creo que nadie se acuerde á pesar de las necesidades extraordinarias de la iglesia, á las cuales atenderá el Papa mucho mejor que un concilio general, con tal que sepa aprovechar su poder.

El mundo se ha extendido demasiado para los concilios generales, que parecen únicamente instituidos para la juventud del cristianismo.

held ín anage iruly learned and inquiiitive .... jVo one expect to see auxther general ocuncil, till ihe decay of learning tind íhe progresie of ignorance shatl agani Jit mankind for íliese great anpostures. (Hume'* Elisabeih, 1653, c. xxxix, nota K )

(1) Recomiendo esta observacion á la atencion de todos los pensadores. lia verdad, cuando combate el error, no se enfada jamás. Entre la multitud enorme de nuestros controversisttas liny que mirar cort microscopio para descubrir un ligero arrebato escaparlo á la fragilidad humana. Unos hombres como Betarmiuo, Bossuet, Bergier etc., pudieron estar impugnando toda su vitla sin propasarse, no digo á insultar, sino á usar la mas pequeña personalidad. Los doctores protestantes participan de este privilegio, y merecen el mismo elogio siempre que combaten Ja incredulidad, porque en este caso el cristiano impHgna al deísta, al materialista, al ateo, y por consiguiente la verdad combate tambien el error; pero si se vuelven contra la 'iglesia romana, en el acto comienzan a insultar, porque el error nunca está sereno cuando combate la ver Jad. Estos dos «iractcres son igualmente visibles y decisivos; y hay pocas ílemostrac¡««es que la conciencia penetre mejor.

CAPÍTULO V.

DIGRESIÓN ACERCA DE LO QUE SE LLAMA LA JUVENTUD DE LAS NACIONES.

La palabra juventud me advierte que haga una observacion; á saber, que aquella expresion y otras deí mismo género se refieren á la duracion total de un cuerpo ó de un individuo'. Por ejemplo, si me repre-. sento la república romana que duró 500 años, sé que estas expresiones quieren decir: la juventud ó los primeros años de la república romana: y si se trata de un hombre que debe vivir 80 años poco mas ó menos, me arreglaré tambien á esta duracion total; y sé que si el hombre viviera 1000 años, seria jóven á los 200. ¿ Qué es pues la juventud de una religion qae debe durar tanto como el mundo? Se habla mucho de los primeros siglos del cristianismo: en verdad yo no quisiera asegular que han pasado.

Sea como quiera, no hay raciocinio mas falso que el que nos quiere volver á lo que se llaman los primero» siglos sin saber lo que se dice.

Seria mejor añadir tal vez que en un sentido la

¡glesia no tiene edad. La religion cristiana es la única institucion que no admite decadencia, porque es la única divina. En cuanto á lo exterior, en cuanto á las prácticas y ceremonias deja algo á las variaciones humanas; pero la esencia es siempre la misma, et anni ejus non deficient. Así dejará que la barbarie de la edad media la obscurezca, porque no quiere trastornar las leyes del género humano; pero sin embargo produce en esa época una multitud de hombres superiores, que á ella sola deberán su superioridad. Despues se levanta con el hombre, le acompaña y le perfecciona en todas las situaciones, diferenciándose en esto de Un modo admirable de todas las instituciones humanas, que tienen infancia, virilidad, vejez y fin.

Sin llevar mas adelante estas observaciones, no hablemos tanto de los primeros siglos, ni de los concilios ecuménicos desde que el mundo se ha heeho tan grande: no hablemos sobre todo de los primeros siglos, como si el tiempo hiciera presa en la iglesia. Las heridas que esta recibe provienen de nuestros vicios: los siglos eu su transcurso no pueden menos de perfeccionarla.

No terminaré este capítulo sin protestar nueva y expresamente mi entera ortodoxia tocante á los concilios generales. Sin duda puede suceder que sean necesarios en ciertas circunstancias; y yo no querria negar por ejemplo que el concilio de Trento ejecutó cosas que él solo podia ejecutar; pero jamás será mas infalible el soberano pontífice que cuando se trata de si el concilio es indispensable, y jamás podrá hacer la potestad temporal cosa mejor que referirse á él en este punto.

Los franceses ignoran tal vez que dos teólogos de su nacion han dicho todo lo mas razonable que puede decirse sobre el Papa y los concilios, en dos textos de unas cuantas lineas que rebosan sensatez y delicadeza; y que los defensores mas sabios de la monarquía legitima en Italia conocen y aprecian estos textos. Oigamos primero al gran atleta del siglo XVI, al famos» vencedor de Moma y.

« La infalibilidad que se presupone residir en el Papa Clemente como en el tribunal supremo de la iglesia, no es por decir que está asistido del espíritu de Dios , por tener las luces necesarias de este para decidir todas las cuestiones, sinoque su infalibilidad consiste en que juzga todas las cuestiones en que se siente asistido de bastantes luces para juzgarlas, y remite al concilio aquellas en que no se siente bastante asistido de luces para juzgarlas (1).»

Esta es positivamente la teoría de los estados generales , á la que la fuerza de la verdad llevará siempre á todo hombre de juicio. Las cuestiones ordinarias en que el rey se considera bastante ilustrado , las decide por mismo, y las otras en que no se siente bastante ilustrado , las remite á los estados generales presididos por éli pero siempre es soberano.

El otro teólogo frances es Thomassin, que se expresa así en una de sus sabias disertaciones.

«No disputemos sobre si el concilio ecuménico es superior ó inferior al Papa. Contentemonos con saber

( ) Prtronis»a , art. infalibilidad.

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