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Los hombres de rapiña, como los buítres, devoran, pero no devuelven.

En el acta de la sesión 21 del senado conservador, correspondiente al 1.o de diciembre de 1818, se da cuenta de una representación hecha por don Manuel de Salas, en la cual pedía que, en atención a las erogaciones i contribuciones con que se le había gravado hasta entonces, se fijase la cuota a que se había de sujetar para subvenir a las necesidades del erario, acompañando los documentos que comprobaban el monto de sus esquilmados bienes.

La metrópoli había monopolizado o estancado diversas especies, i aún ramos enteros: el comercio, los naipes, el tabaco, la libertad, la conciencia.

En 10 de enero de 1796, don Manuel de Salas dirijió al gobierno peninsular una estensa representación sobre el atraso de la agricultura, minería, industria i comercio en Chile, i sobre los arbitrios que podían tocarse para mejorar estos manantiales de nuestra riqueza.

· Dicha memoria puede leerse impresa en los números 4315 i siguientes del Mercurio de Valparaíso.

Entre los nuevos cultivos que el autor proponía, se encontraba la siembra de tabaco.

Posteriormente, el secretario del primer congreso nacional don Manuel de Salas consignaba, en el acta correspondiente a la sesión celebrada el

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1.o de octubre de 1811, el trozo que copio en seguida.

«Se leyó la memoria sobre siembra de tabacos i medios para ocurrir a la escasez que amenaza de esta especie, que presentó el director de esta renta, por orden del congreso; i se acordó pasarla a la junta de gobierno, para que, con arreglo a ella, i con las precauciones que contiene, dé las órdenes conducentes para que, en este año i el venidero, se permita el cultivo de esta planta, para que así se lo. gre prevenir, en el modo que alcance, la falta que se recela, i se adquiera con la esperiencia el conocimiento necesario para decidir su continuación. Igualmente se le prevendrá que, si llega el caso de ser necesario ocurrir a los arbitrios que propone para abastecer de pronto al consumo del público, usará de ellos, tomando las providencias que convengan para el mejor éxito).

El iniciador de esta medida en 1796 fue su promotor en el congreso de 1811.

El 3 de octubre, la junta gubernativa promulgó un bando por el cual se permitía sembrar tabaco en nuestro suelo durante dos años, bien que con ciertas restricciones.

A pesar de estar mui avanzada la estación oportuna para hacerlo, algunos hacendados aprovecharon la licencia.

El número 16 de la Aurora de Chile, fecha 28 de mayo de 1812, publicó un artículo que contiene datos curiosos sobre esta materia.

Voi a insertarlo integro, porque es debido a la pluma de don Manuel de Salas.

CULTURA DEL TABACO EN CHILE

(El año pasado se plantaron i cultivaron algunas matas de tabaco de semilla del Paraguai, i se ha logrado de excelente calidad. Este artículo es demasiado precioso para que se mire con indiferencia. El modo de cultivarlo i beneficiarlo es como sigue:

—«Para sembrar el tabaco de semilla del Paraguai, se hará el almácigo en principios de agosto. Se tendrá cuidado de taparlo para que no se hiele. Cuando el almácigo está brotado, se planta, como la lechuga, en una tierra que sea buena, bien cultivada i sin terrones. En estando un poco grande, se descogolla todos los días para no dejar crecer mucho la mata, para que salga con bastante fortaleza. Se dejarán a la mata ocho o diez hojas; pero, si se quiere que salga con menos fortaleza, se le dejarán mas; bien que entonces las hojas serán mas pequeñas. La planta requiere riegos continuados.

--«Cuando la hoja vaya pintándose con manchas amarillas, se empiezan a tomar todos los días aquellas hojas que ya estén manchadas o amarillas.

-«Para su beneficio, se colocan las hojas unas sobre otras, se arropan bien para que suden, i se cargan u oprimen un poco. Después se sacan de allí, i se estienden para que se oreen un poco.

--(Para hacer los mazos, se hierven unos palos.

del mismo tabaco i algunas de sus hojas inútiles. Cuando dicho cocimiento esté frío, se humedecen con él las hojas, para que no se quiebren i maltraten, i se forman los mazos. (A. G).

«Tal ha sido el método con que se ha logrado el año anterior (1811) un tabaco de mui buena calidad.

«Un autor apreciable trae el método siguiente, que dice estar en uso en los lugares en que se cosecha el mejor:

--<El tabaco pide una tierra medianamente fuerte, pero de buen migajón, i que no esté mui espuesta a inundaciones. Una tierra virjen conviene a este vejetal, ansioso de jugo. Las semillas se esparcen en almácigo. Cuando las plantitas tienen dos pulgadas de altura, i a lo menos seis hojas, se les trasplanta suavemente en un día húmedo, i se colocan en un terreno bien preparado, situándolas a tres pies de distancia unas de otras.

-«A las veinte i cuatro horas, recobran todo su vigor.

—«Esta planta pide un cuidado continuo. Se han de arrancar las malas hierbas que crecen al rededor de ella. Para impedir que se eleve demasiado, se ha de descabezar a la altura de dos pies i medio. Se le han de quitar los brotes inútiles, las hojas inferiores, las que estén algo podridas, las picadas de gusanos; i se debe reducir el número de las hojas útiles a ocho, o diez cuando mas. Un solo hombre bien trabajador puede cultivar perfecta

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mente dos mil quinientas plantas; i ellas deben producir mil libras de tabaco.

—«La planta permanece en tierra cerca de cuatro meses.

—«A medida que se aproxima su madurez, el verde risueño i vivo de sus hojas toma un tinte oscuro. Entonces la planta se encorba por sí; i exhalan las hojas una fragancia que se estiende a lo lejos. Entonces se arrancan las plantas i se amontonan en el mismo sitio en que crecieron. Se les deja allí sudar una sola noche. Por la mañana, se les deposita en cuartos en que por todas partes tengan ventilación, para lo cual hai en algunos lugares almacenes, i en otros, ramadas. Allí permanecen colgadas todo el tiempo necesario para que se sequen completamente. Después se les estiende sobre cañas, ramas o cosa semejante, puestas las dichas cañas en forma de catres, que, en algunos lugares, llaman barbacoas; se les cubre bien, i fermentan allí por el espacio de una o dos semanas. En fin, en este estado, se separan las hojas, se embarrilan, o se forman con ellas mazos, etc.

«Para esto, se humedecen, como queda dicho · en el método anterior. '

«En Huayamba, Jaén i otros lugares inmediatos, que producen un tabaco de un sabor áspero i de un olor ingrato, remedian este inconveniente apretando las hojas una por una con un palo redondo, que llaman. palote sobre una mesa algo inclinada.

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