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todo caso la paz y las buenas relaciones entre ambos paises y que si el Brasil que por no temer por esto de nuestra parte la guerra, creia haber asegurado mejor los resultados de la alianza y sus tratados separados con el Paraguay, sin recesitar de nosotros, pensaba que se equivocaban porqué nostoros sin necesitar precisamente del acuerdo común, aunque lo anhelabamos, como mejor para todos, lo buscabamos con sinceridad, en honor y en bien común para no dejar una situacion indefinida que sin ser la guerra ni la ruptura de las buenas relaciones, comprometeria ó haria dudosas ó menos fecundos los bienes de la paz que una política internacional provisora puede asegurar para el presente y el futuro. Qué apesar de ser el Gobierno Argentino el mas interesado en mantener una discusion que nacia de hechos agenos que ofendian nuestro derecho, daba el buen ejemplo de no continuarla, procurando trasladar al terreno de los actos sérios de la diplomacia, una correspondencia directa que podía agravar la situacion llevando á cada pais mas allá de donde queria y convenia. Que la nota anterior (la suspendida) respondia á estos propósitos, refiriéndose por lo demas á lo que yo hiciese ó dijese en representacion del Gobierno Argentino, babiendo ido por mi parte, hasta ofrecerme á dar todas las esplicaciones necesarias sobre los conceptos que pudieran parecer ofensivos, aunque en realidad, no lo fuesen, desde que no estaba en nuestra intencion, bien entendido que tales esplicaciones serian recíp gas como correspondia, en lo cual tambien podia apoyrarme en la opinion del Sr. Vizconde do Rio Branco, que al apuntarme como una dificultad la no contestacion de la última nota bras lera, en términos satisfactorios, ine dijo que la notaargentina de 27 de Abril podia dar lugar á algunas esplicaciones asi como la nota brasilera de 22 de Marzo podía tal vez requerir tambienalgunas esplicaciones. Que iniciada aun

que amistosa y confidencialmente la cuestion de forma. como yo lo preveia y lo habia anunciado, el Gobierno Argentino habia tenido diocultad para acceder al deseo del Gobierno del Brasil, no obstante abundar en los mas benévolos sentimientos, por cuanto tal cuestion era ademas de infundada, estemporánea y no revestia caracteres de seriedad, reservándome esponer mas adelante las razones en que mi Gobierno fundó esta negativa. Que no obstante esto, el Gobierno Arjentino defiriendo á mis observaciones, se prestaba ahora á modificar su anterior nota suspendida, eliminando de ella algunas palabras que pudieran interpretarse de una manera contraria á sus sentimientos, adicionándola con algunas palabras que sin ser una satisfaccion que no debia, importaba una abertura formal en los téminos mas amistosos. Que este proceder tenia la ventaja sobre el indicado por el Sr. Ministro de Negocios Estrangeros de que, en vez de reabrir la discucion volviéndo sobre conceptos é incidentes que felizmente habian pasado, ponia dignamente término á las reciprocas recriminaciones, y dando por cerrada la discucion reabria el cange de buenas palabras en el sentido de un acuerdo. Que tal adicion era y debia ser condicional por la especialidad del caso, pues desde que el Gobierno Brasilero deseaba algo mas que un simple acuse de recibo; le tocaba corresponder á su amigo y aliado en esta nueva faz de la cuestion, no importando por otra parte tal contestacion, sino declarar que participaba de los mismos sentimientos espresados por el G bierno Argentino. Que ademas de esto, el Gobierno Argentino necesitaba de esta contestacion, por cuanto hasta ahora, no obstante conocerse aproximadamente cuales eran nuestras exijencias, que no iban mas allá de lo racional y de lo decoroso para ambos paises y para todos los aliados, incluso el Paraguay mismo, hasta hoy el Gobierno Brasilero ni oficial

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ni confidencialmente habia hecho conocer cuales eran las bases, sobre las cuales estaba dispuesto a entrar resueltamente á resolver las cuestiones pendientes. Que para prestarnos á resolver la cuestion de forma que habia surjido mostrándonos en esta parte deferentes, necesitabamos saber si el Brasil estaba realmente dispuesto á resolver las cuestiones que nos dividian, pues no merecia la pena de arreglar cuestiones de mera forma sin razon de ser. si despues de esto nos babiamos de encontrar con nuevas dificultades al iniciar la cuestion de fondo, y que la prenda de que así no seria, aun sin poner en duda la bnena fé del Gobierno Brasilero, era una contestacion que correspondiese á nuestra abertura y á nuestros sentimientos amistosos oficialmen te espresados. Que tal era al presente la situacion respec tiva que los sucesos nos habian creado lógicamente, que po. dia concretarse en este dilema: 6 arreglo de la cuestion de forma con la condicion de darnos seguridad de arreglar la cuestion de fondo, ó insistencia en nuestra nota anterior, de. jando al Brasil la responsabilidad de su proceder, ó lo que es lo mismo; cambio recíproco de palabras amistosas que nos acercase á un avenimiento, antes de llegar al escan. dalo de prolongar sin razon, una situacion que podía y debia tener término mutuamente satisfactorio y honroso, lo que importaba necesariamente una contestacion á nuestra nota modificada y adicionada para llegar á este resultado.

Despues de esta estensa esposicion en que mi estendia en otras consideraciones que omito por no ser exenciales, y que duró cerca de una hora, sin que el Sr. Ministro de Ne. gocios Estrangeros me interrumpiese por una sola vez, le dí á este, lectura integra de la nota de V. E. de 10 de Agosto en que fundaba su primera negativa á acceder al deseo manifestado por el gabinete del Brasil, declarando despues de esto que no obstante lo fundado de sus razones, el Gobierno

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Argentino atendiendo mis observaciones basadas en otro ór. den de ideas, se habia prestado á satisfacer aquel deseo, modificando y adicionando su nota en los términos de que iba á darle lectura; pero con la conducion de que esa esa nota fuese correspondida con una contestacion análoga. Entonces le di lectura de la parte de la nota de V. E. que se refiere á la cuestion de forma promovida, y á la condicion espresa antes apuntada; despues de esto le lei la nota modificada en cópia, y como un sinple apunte la fórmula de respuesta que V. E. me adjuntaba á su espresada nota de 26 de Agosto, diciéndole que era simplemente un proyecto que no hacia sino repetir nuestras propias palabras y sentimientos, pareciéndome que debia corresponder así á su amistoso proceder, tanto porque ellas habian dejado á nuestra espontaneidad la forma , alcance de la adicion, cuanto porque presentado el proyecto como una fórmula á discutir, nos creabamos sin poderlo evitar, el nuevo embarazo de poner nuevamente á discusion la formula de nuestra nota modificada.

El señor Ministro Correia permaneció en silencio por un largo espacio, leyendo la copia de la nota modificada y el proyecto de respuesta que puse en sus manos, manifestándose poco satisfecho de su lectura, despues de la cual me dijo: Que yo habia hecho de mi punto de vista y en defensa de lo que consideraba los derechos de mi pais, una estensa esposicion, que importaba una acusacion á los procederes del Gobieruo Brasilero, lo cual exijia por su parte una refutacion, à lo cual observé que como él lo habia dicho, no era si no una simple esposicion de hechos para motivar y justificar nuestra actitud, en presencia de la cuestion previa que se nos suscitaba, sin pretender entrar en discusion sobre los diversos tópicos que ella comprendia, en virtud de lo cual el Sr. Ministro tuvo á bien no insistir sobre este punto, en el cual

me parece no se consideraba fuerte, como se deduce por lo que dijo despues.

El señor Ministro Correia continuando despues de repetirme lo que ya en otras ocasiones me habia dicho, que la cuestion de forma habia surjido en presencia de la última contestacion Argentina (la suspendida), y que no habia sido formulada en la última contestacion Brasilera para dejar á la espontaneidad del Gobierno Argentino la oportunidad de corresponder al significado de su contestacion, me dijo: que el Gobierno brasilero debia estrañar que cuando sin formular exijencia alguna, dejando la forma y el alcance al arbitrio del Gobierno Argentino, se habia limitado á manifestar confidencial y amistosamente, el deseo que se incluyese en nuestra contestacion alguna frase que atenuase al menos el efecto que la nota Argentina en 27 de Abril habia causado en el Brasil, en los términos que éj juzgase mas convenientes, tenia mas razon para créer que la mala voluntad que con tanta insistencia atribuia yo al Go. bierno Brasilero, existia mas bien de parte del Gobierno Ar. gentino. Que la contestacion modificada, defiriendo poco en los términos de la anterior, no ratificaba ni reagravaba los términos de la nota de 27 de Abril que pudieran creerse intencionalmente ofensivos; pero que venia acompañada de una nueva exigencia, cual era la de entrar desde luego á la cuestion de fondo, con mas la condicion de una contestacion. A esto o bjeté al Sr. Ministro Correia que la parte condicional que era inherente a la modificacion de la contestacion sus. pendida, no era una nueva exijencia, sinó una consecuencia lójica del desarrollo de la cuestion de forma, tal como ellos la habian establecido, á mi mudo de ver artificialmente, y que aparecia como un mero pretesto para no tratar sériamente nuestras cuestiones de fondo, si el Brasil, pudiese tener embarazo en decirnos que participaba de puestros

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