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otros) se halla una casa de Comercio con quatrocientos mil, ó mas pesos en géneros en sus almacenes, al -apresto de una flota, y por medio de ün esplendido banquete» ú otros .medios de obsequio, á-uno ó mas cargadores consigue et que prefiera los géneros dp su almacén , en lo qual adelanta á mas de la venta á favor de su principal correspondiente , el impoijte,. de s.u;ccn}isiop. Estqg y, otros dispendios que se hacen diariamente en Cádiz por los Ccrneiciantcs de gran crédito T son muy conducentes al adelantamiento de las negociaciones é interés. Pero al contrario „ los que sin solidos fundamentos de caudal pretenden adquirir crédito y reputación á la sombia de, semejtjntcs profusiones aparentando las faeultadeí que no existen, comprando propiiamente con dolo y engaño la confianza y sencilla fé de los- concurrentes al convite d diversión, son meieéedores del mas severo castigo» o;.'.1 :o/

Jj)jezr6 doc^mil.pesos que una casa famosa de Comercio (hay algunas en Cadiz.de esta clase) expenda cada año en la mesa, criados, di versiones, Scc, ks produce las ventas de muchos centenares de miles de ropas; y por consiguiente ia-cojtrespondk^te utilidad: Glande es,el g*s$o > [pero repartido á prorrata sobíe ios efectos que^iene propios ó de ce misión „ es una bagatela lo que.£ cada uno toca , y todos concurren á aquel dispendio que se abona por ÍP&;p.rpp¡etafip$ de0lasor©pflSf, iÁ*fo,guando el comisionista Ijaga los taJe§i;^stQs;peí,s^cuenta: , siempre ut¡Uíaf,/ppfqifeflogfa hacer sus ventas,se acredita con su6. corréjsjiopí.ale.s y/>sin embarg|o,de-'que gravando su comisioinct/e^. los dispendios » le que-' d-a, nienos utíWad-'>eflL:cada, erjeargo c\ > efectos con* s^ignados,^, lo, í^ftn^nf^jpon: ^ceso en JafiniuHiT («Olla 51 Ai"-\.-.7. ..-.tuá

tud de comisiones que adquiere. No soío son loables los toles banquetes, diversiones y demás gastos por ser medios para adelantar los negocios, sino convenentísimos á la causa pública del Comeicio , yi finas particularmente á las negociaciones de las letras de cambio. En un combite ó concurrencia se concilian los ánimos: y si ofrece la casualidad alguna duda sobre letra de cambio , pendiente entre los mismos concurrentes, la dirimen los otros amistosamente. Si se refiere la letra protestada , suele baber mas proporción de que alguno la satisfaga por honor ó del librador , ó de los endosantes, ó del aceptante.

No hay en Cádiz como en Londres un formal establecimiento de bolsa de Comercio. La calle nueva y plazuela de San Agustín , sitios de gran concurrencia de Comerciantes , suplen y sirven de ta-> les: pero ni todos freqüentan aquellos parages, ni puede haber la franqueza en las noticias de los negocios , que tal vez aprovecha á su propagación. Corren las especies: se habla de tal ó ta! negociación , de tal ó tal letra á cargo de una ú otra casa , se suscita tal ó tal duda , y no se apuran ni el asunto , ni las dificultades. Eíto se consigue en los combites , no siendo extraño el que durante el tiempo de tomar una taza de café se haga una gran negociación , se repare el crédito del librador de una letra , saliendo quien por su honor la pague ó se dirima una duda, cuya purificación costana un pleyto. La utilidad de semejante práctica transciende al interés del Real Erario y Causa publica , en el excesivo consumo de las especies sujetas á derechos , vendiendo el labrador mas grano , el criador de ganado mas reses, y el cosechero mas vi

Z 2 nos nos y demás frutos , mientras mayor" es el gasto que hacen los Comerciantes en sus mesas y en las diversiones á los Pueblos de la comarca. Las naciones extrangeras observan igual conducta. No son los combites y demás gastos de! la clase expresada los que ocasionan las quiebras de las casas de acreditado Comercio. Las tales resultas son conseqüencia precisa de los que sin fundamentos solidos quieren imitar á los acaudalados Comerciantes , y engañar al público. Las quiebras de las casas famosas han derivado de otros principios, en lo general inculpables, y que por no desviarme de lo principal, omito producir por ahora. Las letras, ó prestadas, ó no reembolsadas en sus valores á los giradores ó libradores sin fondos efectivos en el corresponsal, son puras desgracias en el giro de las casas famosas y acreditadas , y que de ningún modo, deben degradar su buena fé , ni servir de pretexto para la limitación , y ceñidas circunstancias con que algunos autores, y aun las ordenanzas de Bilvao y Francia (salva la venia) quieren se establezca esta negociación.

Castigúese sin remisión á los que sin crédito solido abusan de la amplitud y buena fé del Comercio: pero sus desordenes no sirvan de regla general. Convendría , pues, (lo repito) se estableciere pena corporal contra tos quebiados, en cuyas 'negociaciones se averiguase la del giro de letras, careciendo su Comercio de la competente solidéz ,. actuando el tal giro sin la prudencia ó consideración al corriente del cambio. Un Comerciante ,/ ó por mejor decir , uno que quiere aparentar el serlo , que toma y da letras cada correo , sea qual fuese el cambio, sin regularse por su mas ó menos ventaja, presenta desde luego las pruebas menos equivocas de que

ha

hace un Comercio ruinoso. El no .'ser desde luego descubiertas y abandonados, nace de que hay otros muchos de su clase , unos á otros se auxilian y encubren y no faltando corredores de lonja ó del número , que olvidando la legalidad de su oficio los patrocinan , de que hablaré en adelante. Continuando en proponer las reglas que hacen concep^ tuar lo bien fundado del crédito de una casa de Comercio , debe reputarse por tal la detención y madura reflexión en la toma ó data de las letras de cambio¿ Todas las ideas de un buen Comerciante se encaminad á su utilidad. No ha de despreciar un medio por ciento de ganancia, ni ha de dejar de contenerle un medio por ciento de pérdida.

Baxo esta consideración no puede perder de vis-r ta en cada correo qual sea el corriente del cambio, y su habilidad consiste en tomar ó dar letras según conceptué le dexe utilidad en uno ú otro; pero en todo caso 'abstenerse de tomarlas ó darlas quando conoce pérdida. Supuesto este principio, y que cada correo hay variación del cambio, ya en unas, ya en otras plazas , y en muchos es perjúick>.xl itcmar-* las ó el darlas, se deduce por conseqüencia' que no siempre se encontrará en las casas mas famosas la proporción de letras. Añádese que este es un giro muy arriesgado , y que rinde poca ganancia comparado con otras negociaciones, y.por t?.nto utilizar! rá quizas mas el Comerciante de Cádiz valiéndose de los fondos ó crédito que tiene en su correspen-. sal de París para la compra de efectos ú otros.negor cios, que no sirviéndose de él para el pago de una letra. Omito otras regias que como relativas á Otras negociaciones pudiera su producion creerse desv-Q del asunto principal. Baste la exposición de la cu

ferencía enke el verdadero Comerciante , y el que solo lo es en la apariencia , para que en Jas quiebras ó demás casos ocurrentes, sean tratadas las letras del uno con recomendación , y las del otro con el correspondiente desprecio. No debe disimularse el que los corredores del número ó lonja, desviándose muchas veces de Jas estrechas obligaciones de sus oficios y legalidad con que deben tratar los negocios , abulcan el crédito y esperanzas de uno de los contrayentes al otro, y este confiándose en su informe consiente en algún contrato, que después le resulta en perjuicio grave,

Los corredores son unas personas importantísimas en el Comercio , y muy recomendables en su clase. No solo exercen las funciones de medianeros , concillando las voluntades, dudas y dificultades de las partes, sino que son el órgano por donde se comunican á todos los Comerciantes qnantas noticias son conducentes al giro en general y particular. Son la confianza de cada casa de Comercio, saben la abundancia ó escasez de tales ó tales géneros y frutos ? su valor del día, si circula ó no mucho dinero en la plaza. Cada correo acuden á las casas de Comercio, y se instruyen por las cartas y conferencias de los mismos Comerciantes el corriente del cambio , las proporciones ventajosas de letras, la salida ó apresto de navios de unos u otros Puertos, calidad de sus mercaderías , &c. la novedad ocurrida sobre tal ó tal casa de Comercio de Amsterdam, Pasís, &c. y finalmente , adquieren los conocimien* tos mas exactos, sin los quales se aventurarían mucho las negociaciones. Estas noticias, que seria imposible adquirir el Comerciante desde su escritorio, si no fuese por el ministcrio.de los corredores, se di- • fun

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